¡Hola!, soy Karlota, Bienvenidos a mi blog. Suelo subir muchas recetas de cocina, aunque tengo muchos otros hobbys: me gusta coleccionar miniaturas y realizar maquetas para mis muñecos, además, soy aficionada a la fotografía. Me gusta coser, dibujar y jugar a los videojuegos. No dudéis en comentar.
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domingo, 22 de abril de 2007

Amichunga

Pues Ami ha cambiado bastante en este año y pico que lleva aquí. Llegó un 9 de Febrero de 2006 por la mañana, y desde entonces acapara mi atención.

martes, 17 de abril de 2007

He aquí un milagro en persona

"Lo que yo os diga! Para escribir absurdeces solo hace falta tiempo y narices! Pues esta es la historia de cómo un heroe se convirtió en un villano!" (Ami)
"He aquí un individuo absurdo. Una especie de Doctor Frankenstein que quería crear un clon de alguien a quien odiaba (la finalidad paso de explicarla) el caso es que al final consigue crear al clon pero luego se deshace de éste (menuda tragedia)… " (Ami)

Contaré la historia tal cual debería ser contada.

Veamos, los personajes son muchos y muy extraños, pero son los que son y no valen otros. Esta es la historia de Athor, luego llamado Chrystian y actualmente Bryant, hermano de Avner Aaron, que vivían en un Castillo, conocido como "Falcon Castle":

Estaba situado en un lugar estratégico, con un espeso bosque detrás que lo alejaba de la civilización, y delante, un altísimo acantilado. Tenía galerías subterráneas, y uno de esos túneles acababa en el acantilado. La historia que acontece aquí es una sucesión de desgracias que podrían haberse evitado.

Aaron

Aaron es el hermano mayor de Bryant. Es pura bondad, es amable, muy agradable y siempre quiere ayudar a la gente, aunque es muy despistado y excesivamente inactivo. Se pasa días y días encerrado en su habitación leyendo libros y haciendo anotaciones. Se suele quedar dormido mientras lee, y hace poca actividad física. Le da poco la luz del sol y siempre está pálido, y todos los que le conocen coinciden en que debería salir más a que le diera el aire, que tendría que hacer deporte, que no leyera tantas horas seguidas y que comiera un poco más, porque está delgaducho.

Bryant

Es lo contrario de Aaron. Es la maldad personificada, es cruel, despreciable, borde, insensible, se regocija con las desgracias ajenas y no siente afecto por casi nadie, excepto con Aaron, al cual quiere mucho. Hay muy poca bondad en el, y Aaron es el único capaz de sacar el lado bueno de Bryant. Cuando los hermanos pasan mucho tiempo juntos, Bryant se comporta como una buena persona, incluso ya no parece él. Pero si Bryant se aleja de la buena influencia de su hermano, vuelve a ser malvado.

Aaron lo conoce bien, y sabe que es peligroso. Trata de "curarlo" para que sea una buena persona, pero es muy difícil, Bryant es demasiado malo, para él todo es oscuro.

Bryant esta bajo la protección de Aaron, que lo "controla" para que no cometa alguna atrocidad, puesto que su maldad y su poca paciencia podrían hacer que se convirtiera en un asesino. Por desgracia, Aaron no es un dios, y no puede controlar a Bryant siempre.

- Lo he editado para ponerles sus correspondientes nombres -

- Esta es la primera versión de la historia, ahora ya no son así. Última edición: 11-12-2007

lunes, 2 de abril de 2007

Audrey Story Episode 2

Audrey había decidido dar una gran fiesta para invitar y "dejar mal" a Ami (teniendo en cuenta que las dos vivían en la misma habitación era algo un poco raro, pero en fin). Así que le encomendó a Keroro que preparara la fiesta, para lo que la ranucha pidió por correo uno de los inventos de Kururu, el "makes party". Cuando se lo mostró a Audrey, ésta sólo vió un tubo de cartón (que encima parecía de papel higiénico), y creyó que el Sargento le estaba tomando el pelo vilmente. Keroro tuvo que explicarle (como podía con la cara aplastada contra la pared) que aquel invento sólo necesitaba activarse para preparar una gran fiesta. Kururu le había enviado una nota con las contraseñas. "La primera es "Jondri", y al decirlo del tubo surgió una luz que se posó sobre la cama de Karlota y creó un salón de baile lujosísimo. Audrey se emocionó y aplastó la cara de Keroro en agradecimiento. Una dama como ella era lo que necesitaba, un salón por el que pasearse. "Aún no he acabado" dijo Keroro, y leyó la segunda contraseña, que era "Pokopen" y apareció un menú completo. "Ricos manjares para doña Audrey". Pero la última contraseña Keroro no la entendió. Entre él y Audrey trataron de descifrarla. Al final lo que leyeron fue "R. aFRO". ¿? Y entonces una bola de luces bajó del techo y empezó a sonar una musiquilla, y Keroro se transformó en la Rana Afro. Audrey empezó a perseguirlo, porque su sala glamurosa se estaba convirtiendo en un salón de fiestas, y mientras los "invitados" (nadie los había invitado formalmente, la verdad; Keroro se limitó a anunciar la fiesta en la Pizarra de Karlota) empezaron a llegar. Cuando Audrey regresó con Keroro, Ami la felicitó. "Es la mejor fiesta en la que he estado". Audrey se quedó de una pieza, y mientras Ami preguntó: "¿De qué vas, Keroro? ¡Ah, ya sé, de 11811!"

-By May-

Audrey Story Episode 1

Cuando no los vemos, los juguetes cobran vida. Esta es la historia de uno de esos juguetes, aunque ella jamás se definiría así. Es la historia de la señorita Audrey.
Doña Audrey ocupaba un lugar de honor sobre el escritorio de Karlota, en una estantería encima del ordenador. Estaba orgullosa de su cara, de su pelo y de su ropa.
Pero últimamente se encontraba algo molesta, con el recién llegado al cuarto de Karlota. Karlota lo llamaba Sargento Keroro, pero a Audrey le parecía un muñeco deforme y sin estilo. No estaba a su altura (principalmente porque Karlota lo ponía debajo de ella en un rincón de la mesa).
Cuando Karlota se iba a clase, Audrey se dedicaba a ignorar a la "ranucha" como ella la llamaba. Incluso trató disimuladamente de que se cayera por la ventana que Mamá abría cuando ventilaba la habitación. Pero como eso hubiera supuesto un fuerte disgusto para su querida Karlota, que inexplicablemente adoraba al Sargento, Audrey se contuvo y se limitó a aplastarle la cara contra la pared a la rana del demonio, que no dejaba de mirarla con su cara inexpresiva y tocarle las narices con sus planes sin pies ni cabeza.
Luego descubrió que el Sargento Keroro podía ser un buen criado, y lo destinó a su servicio. Ya era hora que doña Audrey tuviera sirvientes que le quitaran el polvo de la capa y le dieran lustre a su moño. Así que al final incluso Audrey se divertía con las absurdas ideas de Keroro.
Guiruuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
-By May-